Unos chicos para caer en la tentación

Mediaset ya tiene nuevo producto estrella para su Prime Time en Telecinco y Cuatro. Un nuevo reality, aunque no ha descubierto la pólvora, en el que cinco parejas, heteronormativas, se ponen a prueba en una isla paradisíaca. Su título, La isla de las tentaciones, y ya está dando mucho que hablar, pero nosotros, en nuestro vestuario, aún no hemos dicho la última palabra sobre unos chicos para caer en la tentación.

Ismael Nicolass
Álex Bueno.

Si eres de los que ves este programa no sólo porque lo presenta Mónica Naranjo, este es tu post. Ya que la presencia de la diva de la canción es meramente anecdótica y pasa muy desapercibida, con la desgana que siempre la ha caracterizado en las diferentes etapas de su vida. Aquí lo que nos interesa, lo que nos da vidilla, es ver cómo se desenvuelven en sus relaciones personales una serie de chulazos sin camiseta, con sobredosis de testosterona y musculatura.

Decíamos al principio que el reality no ha descubierto la pólvora y me explico. Poner a prueba a parejas, para conocer su grado de fidelidad, rodeándolos de chicos y chicas en una casa no dista mucho de lo que viven ellos y ellas habitualmente cada fin de semana de bolos o discoteca. Lo que pasa es que no hay una cámara, con su guión correspondiente, que los estén filmando.

La idea de La Isla de las Tentaciones es separar a cinco parejas, los chicos por un lado y las chicas por otro, en dos casas en las que convivirán con 10 solteros y solteras que han venido al programa en busca del amor. Ellos son la manzana de Adán y Eva para ver si estos chicos y chicas son tan fieles y quieren tanto a sus parejas como presumían al principio.

Gonzalo Montoya.
José, el Guardia Civil.

El primer dardo al formato es que se aleje tanto de la realidad diversa en la que vivimos, no habiendo tenido en cuenta a ninguna pareja LGTBI para participar. El segundo, que es muy evidente que las parejas se convierten en peleles o marionetas de los guionistas del programa, induciéndolos, literalmente, a que caigan en brazos del primero o primera que se cruce en su camino para tener vídeos que vender luego.

Evidentemente, saben que imágenes de sus parejas tienen que mostrarles a ellos y ellas para incitarlos a que “si él/ella se lo está pasando tan bien, yo también tengo que hacerlo”. Insistiendo en más de una ocasión la presentadora, que algo hace la Naranjo en todo esto, a que se suelten y den libertad a sus sentimientos. Y si no lo hacen, lo de soltarse, me refiero, les organizamos una fiesta diaria cada noche para que, cuando el alcohol corra por sus venas, hagan todo aquello que no harían en estado sobrio.

Aunque apenas se han emitido tres programas, la evolución de los concursantes ha sido considerable, poniendo en evidencia la hipocresía o falsedad que inunda nuestras manifestaciones públicas en lo que a relaciones personales se refiere. De los comentarios y golpes de pecho del primer programa, en el que ellos y ellas dejan claro que no tienen ojos para otra persona que no sea su pareja. A actitudes de algunos y algunas, inducidas por la dinámica del programa o el alcohol, en las que dejan claro que a nadie amarga un tonteo.

Joy Jara.
Óscar Ruiz Mateos.

Pronto comienzan los roneos entre unos y otras, aunque intenten revestirlo en un principio de amistad, evidenciando nuevamente esa hipocresía y falsedad del ser humano. Y, sorprendentemente, han sido ellas, las chicas, las que se han mostrado más desinhibidas desde un principio, frente a un elenco masculino bastante aburrido y soso, que si finalmente hace algo será porque sus chicas se han puesto las botas. Como ya está pasando.

La isla de las tentaciones la puedes ver los martes, en Cuatro, y los jueves, en Telecinco, a las 22:45 horas. Emitiendo el viernes en Cuatro un debate sobre el devenir de los acontecimientos. La dinámica del programa es bastante plana y monótona por momentos, aunque te alegres la vista con tanto chico en bañador. Las imágenes de la casa de los chicos y la de las chicas se van alternando con una banda sonora muy reguetonera.

Bryan S. López.

Todo ello aderezado con las citas que los integrantes masculinos y femeninos de las parejas van teniendo con los solteros y solteras que más le gustan. Mientras que expulsan a los que se sitúan en el otro extremo de la balanza. Destacando La noche de las hogueras, en la que una hierática Mónica Naranjo les va poniendo vídeos de sus parejas, descontextualizados, pero en actitudes comprometidas, que es de lo que se trata para generar tensión.

Como diría Adara Molinero, “madre mía, madre mía”, la que se va a liar en La isla de las tentaciones. No creo que quede títere con cabeza o, lo que es lo mismo, pareja viva y que no haya sucumbido a los encantos de la carne. Y tú, ¿pondrías a prueba tu pareja en un programa como éste? ¿Con qué chico de La isla de las tentaciones no te importaría sucumbir al pecado? Mientras respondes a estas preguntas, yo le doy un cinco. Entretiene, alegra la vista, pero cansa.

Rubén Sánchez.
Lewis, el surfero.

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