Nos sumergimos en el universo pornográfico Bromo

El Acomodador ha vuelto este mes de septiembre al vestuario y lo ha hecho con una nueva película gay bajo el brazo. En esta ocasión nos sumergimos en el universo pornográfico Bromo de la mano de la primera película en la que el heterosexual Bo Sinn se atreve con el porno gay y con la penetración anal con otro chico. Nos referimos a Security Watch, sexo duro, espacios abandonados o al aire libre y grandes miembros en acción.

Título: Security Watch .
Productora: Bromo.
Duración: 1:04:22.
Actores: Bo Sinn, Jack Hunter, Joey Mentana, Pierce Paris, Ryan Bonne, Thyle Noxx.
Género: Bareback, pollones, tatuados, sexo al aire libre.
Puntuación: ****

Tenía ya ganas de sumergirme en el universo pornográfico de la productora Bromo y la de sus maromos malotes. Buceando por su videoteca he optado por esta cinta que quizás no es de las más recientes, está datada en 2018, pero sí es una de las mejores valoradas por los usuarios de su web. La cinta se titula Vigilante de Seguridad, o, como dirían los políglotas, Security Watch, una película de hora larga de duración y que me parecía de metraje ideal para esta primera toma de contacto con el porno de Bromo.

Una buena elección, además, por ser la primera película que el actor porno heterosexual Bo Sinn hacía para la industria del cine para adultos gay. ¿Qué quién es Bo Sinn? Un chulazo de cuerpo musculado y tatuado, con aretes en las orejas y pelo rollo hippie, que atesora entre sus piernas una de las grandes pollas de la pornografía del momento. Además de ser uno de esos hombres que no suelen cohibirse en el sexo y lo mismo encuentras por la red un vídeo suyo mamándole la polla a una transexual que poniendo su culo para que una chica juegue con sus deditos.

Bo protagoniza dos de las tres escenas de esta cinta cuyo título hace alusión, con permiso de Sinn, a uno de los personajes más morbosos de esta producción porno, el vigilante de seguridad al que da vida el actor Ryan Bonne. Éste aparece en la primera secuencia como el vigilante de unas instalaciones abandonadas en la que Bo Sinn se folla a su primera víctima.

A Ryan lo atan en una silla para contemplar la escena en primera fila. Sólo mira, como un auténtico voyeur, que le da un plus de morbo a la acción. Con total seguridad es la mejor secuencia de la película, en la que el tío malote somete a un chico joven, atado en una tubería, al que rellena por todos sus orificios posibles, boca y culo, con su gran arma de destrucción masiva.

En Security Watch prima el sexo en espacios abandonados, al aire libre o en un sótano lleno de trastos. La producción, técnicamente, tiene calidad y está bien dirigida, en una combinación de planos más genéricos con otros detalles, en los que realzar las grandes dimensiones de las pollas que calzan los actores de la película. Hay buena iluminación, casi natural, y la música brilla por su ausencia, aunque no es necesaria.

Sexo sobre un monopatín

Las otras dos secuencias siguen la misma línea de la primera, con el nexo de unión entre ambas de la presencia del monopatín como instrumento empleado para follar. Es la primera vez, en mi larga experiencia como consumidor de porno, que veo a un tío penetrando a otro sobre uno de estos artilugios. En este caso son dos los que lo hacen, empleando el movimiento del patín para favorecer sus envestidas y dar más movilidad a la acción.

La producción tira mucho de sexo duro, sobre todo, cuando Bo Sinn anda de por medio, quien no duda en golpear en cara o culo a sus parejas de escenas. Además del uso de los lapos, que tiene su público, como también lo tiene el Bareback o sexo a pelo, presente en las tres escenas de esta Security Watch. Y es que, como la propia productora se presenta en redes sociales,
es “el sitio más rudo de bareback gay, orgías, dominación, humillación y esclavitud“.

Junto a Bo Sinn y su original atractivo, el resto de los actores son todos chicos guapos, aunque no el típico modelo Bel Ami, pero que entran por los ojos fácilmente. A Bromo parece que le mola esa combinación entre tío duro y chico jovencito, de gorra y monopatín, como los que aparecen por esta película y que es tan apropiada para su universo de sometimiento en el sexo.

A mí la película me ha gustado, como me ha pasado con otras escenas de Bromo, en las que, a pesar de estar detrás una gran productora, suelen trasmitir una buena dosis de realismo. Te crees lo que estás viendo y disfrutas a la par que los actores, que son capaces de transmitir a la cámara el placer que deben estar sintiendo. Sobre todo cuando te dicen que eres el primero al que Bo Sinn se folla en una producción gay.

LO MEJOR: El papel de voyeur de Ryan Bonne.
UNA PEGA: La estructura monótona de mamada, follada y corrida.
UNA CURIOSIDAD: Es la primera escena en la que Bo Sinn se folla a un hombre.

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