Vino y morbos en el vestuario

Él es Borja, extremeño de 32 años, que en redes sociales, concretamente en Instagram, puedes encontrar como Albardadodo. Además de ser profesor de restauración, se dedica al mundo del vino y tiene una vinatería en Extremadura. Que no es aclara que es “un bar en el que se consume vino, al igual que en una biblioteca se leen libros”. Por ello hoy hablamos de vino y morbos en el vestuario.

Hoy nos hemos citado con él para hablar de dos aspectos que pueden generar bastante morbo, en ámbitos diversos, como son el vestuario de un gimnasio o tomar una o dos copas de vino. Como es nuestro ámbito habitual, empezamos por el primero, y en él, Borja, que nunca lleva puesta la ropa de deporte, “siempre me cambio antes y después, por lo que suelo pararme bastante y hablar con los colegas… Si es a medio vestir, mejor”.

En el vestuario, “no me tapo prácticamente. Tampoco soy un exhibicionista, pero no me cohíbo”. Y, si hablamos de morbos, a Borja le pone “ducharme acompañado o mear acompañado, sobre todo, ese momento en el que coincidimos hablando de nuestro día dos tíos desnudos“. Eso sí, tiene una manía, las zapatillas viejas y usadas que se dejan olvidadas los demás. “Las suelo arrinconar debajo del banco”.

Asegura que “sexo en el vestuario hemos tenido todos, creo”. Pero el momento más morboso fue cuando “un tío una vez,prácticamente me rogó que quería ver mi polla en su apogeo, sólo verla. Nada más. El tío estaba cañón, no me costó. No pasó nada por desgracia”. Una situación nada extraña, ya que, apunta, “me alaban muchas veces el tamaño de mi sexo en el vestuario”.

Y una fantasía en el vestuario… En la suya “hay mucha gente después del gym y poca ropa en escena”. Por ello, si lo ves desnudo en uno de estos espacios los ojos se te irían, según él, “al paquete, sin duda”. Pero, cuando él se mira desnudo en un espejo, lo que ve es “un tío un poco delgaducho, con falta de vello corporal y dos buenas pelotas“.

Los olores, dedicándose al vino, son muy importantes para Borja y le preguntamos por los de un vestuario. “No todos son agradables, pero el olor a pastillas de jabón con el vapor de agua en la ducha es muy interesante”. Sobre hacer deporte con o sin ropa interior, lo tiene claro, “Con ella siempre, ya que me resulta un poco incómodo todo suelto”. Eso sí, cuando ha salido al campo, alguna vez, no le importa ir en plan comando, pero, sobre todo, cuando anda por casa, donde no existe la ropa interior“.

El vino y el sexo

Abordando el tema del vino, su especialidad, si tuviera que invitar a una copa a los chicos del vestuario para llevárselos a la cama, sería “un tinto, con cuerpo, de Montsant o del Bierzo“. Pero si es con alguien con el que le gustaría tener una segunda cita, “un blanco con barrica o un Blanc de Noir“.

Lo que sí tiene claro es que con vinoel sexo es mucho mejor“, aunque en ocasiones le juegue malas pasadas. Como “liarme con quien no debía y no liarme con quien sí debía”. Cuando se le pregunta con alguien, famoso o no, con el que no le importaría compartir en este momento unas copas, asegura que no tiene preferencias, ya que “compartir vino es maravilloso, con quien sea, como sea. Siempre es bonito”.

Como propietario de una vinatería, Borja asegura que se liga mucho. Por ello. ¿Cuál ha sido La excusa más original que te han puesto para follar contigo? “Ayudando a un cliente a comprar vino para regalar”. ¿Y para dejarte plantado o echarse atrás en una cita? “Decirme que no quería volver a quedar conmigo porque se estaba enamorando“.

Si le preguntamos por fetiches o filias sexuales, éstas son las de Borja: “El vello. Un tío peludo. Pelo en el pecho, en las piernas… me encanta. Y cómo se suele decir, dónde hay pelo hay alegría”. Y si pudiera reencarnarse en otro cuerpo, ¿cómo le gustaría ser? “Qué complicado sería un cambio radical. Claro que me gustaría cambiar muchas cosas de mí, ya que tengo muchos defectos. Hay que aprender a convivir y aceptarse a uno mismo. Aunque sea el primero que no lo hace. Cambiaría muchas vivencias de mi pasado. Nada más”.

Borja recuerda en esta charla de vino y morbos en el vestuario, la primera vez que vio una película porno en su vida. Así lo rememora: “No estábamos todavía en la era de Internet, en la que tenemos todo en la mano. En casa de mis padres no teníamos Canal Plus, un canal de pago que en la televisión se veía codificado. Recuerdo que estaba solo en casa un sábado por la noche y vi la película porno heterosexual codificada. No se veía nada. Sólo rallas en blanco y negro. Recuerdo que fue un momento muy caliente y rápido”.

Y caliente y rápido queremos terminar esta charla con tres preguntas comprometidas.
¿A qué edad perdiste la virginidad? A los 15 años con un desconocido en el campo.
¿Cuál es tu momento o lugar elegido para la masturbación? Acompañado, sobre el pecho de otra persona. Solo, en la mesa del salón.
¿Tienes un tic o manía a la hora de la eyaculación? Pues justo después de correrme, tengo que escupir. No en plan cerdo ni nada. Y dependiendo con quién y dónde, lo hago.

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