Embobados mirando a Álvaro en el vestuario

Nuestro invitado de hoy es uno de esos chicos a los que no puedes dejar de mirar cuando te lo cruzas en el gimnasio, pero, sobre todo, en su vestuario. Un chico que ha superado sus complejos y que puede presumir de físico allá por donde vaya, pero, sobre todo, entre las duchas del gym. Por ello, como cantaba Mecano, “mira ahora, mira ahora, puedes mirar” y nosotros estamos embobados mirando a Álvaro en el vestuario.

Se llama Álvaro y a sus 29 años, este madrileño se considera una persona “milenial a tope”. Se dedica profesionalmente al sector del retail de lujo y, cuando no trabaja, le encanta la música, entrenar y la moda. Dice que es una persona “radical” en algunos aspectos, “poco común”, llegando a ser definido como “raro”.

Hoy lo hemos citado en nuestro vestuario y lo primero que suele hacer, después de entrenar, es ubicarse en el lado “en el que sale la gente de la ducha” y ahí se desnuda, se pasea un poco por la zona del lavabo, antes de coger la toalla e ir a ducharse. Suele elegir una ducha cuya puerta pueda entornarse, “la abro a la mitad para dejar entrever lo que hay mientras me enjabono”.

Le gusta sentirse observado

“A veces ocurren cosas y otras no, pero me resulta excitante pensar que puede pasar algo y eso me hace ponerme cachondo“. Y es que Álvaro es de esos chicos a los que les gusta destaparse en el vestuario, ya que “me hace sentir sexy y eso me excita“. Normalmente no suele mirar a otros chicos directamente, puesto que “lo que me sale es provocar que me miren a mí”.

Si lo viéramos desnudo, no sabríamos donde mirar, si por delante o por detrás. Aunque, nos confiesa, “la gente se piensa que por mostrar el culo es como lo único que tengo para ofrecer. Pero luego ven la polla y se desconciertan. Es entonces cuando dudan si quieren follarme o lo que quieren es que les de yo”.

La experiencia más morbosa

Cuando le preguntamos por la experiencia más morbosa que ha vivido en un vestuario nos habla de un chico que le gustaba y con el que se enrolló. Hasta que se echó novio, el chico en cuestión, y no quiso saber más de él. Pero, nos relata, “comenzamos a coincidir en un gimnasio al que me apunté y no me miraba, “pero las duchas tienen algún magnetismo y yo no iba a ser tonto…me gustaba para mi”.

Entonces, prosigue, “se puso en la ducha junto a la mía y, al poco tiempo, la puerta se fue abriendo y estábamos los dos frente a frente empalmados. Yo quería tener algo con él, cogí mis cosas y me metí en su ducha y el no mostró impedimento… Dimos rienda suelta a lo que nos apetecía en ese momento y después salimos de las duchas y cada uno a su bola, como si no nos conociéramos”.

A Álvaro te lo puedes encontrar en la sala de entrenamiento con o sin ropa interior, “dependiendo de lo que vaya a entrenar”. Ya que, “lo mismo llevo unas mallas blancas, sin nada debajo, que uso, sobre todo bóxer, incluso con transparencias”. Y es que, nos confiesa, “en casa me gusta llevar una ropa interior algo más picantona, sobre todo, cuando tengo una cita”.

Olores y superación

Cuando le preguntamos por su olor corporal, responde que, como va depilado, “mi olor corporal no es tan fuerte y, además, me gusta ser coqueto y siempre me echo cosas para oler bien, ya sea un gel o colonia“. Ya que, añade, “creo que están subestimados los olores entre el público gay y es como que si te tuviera que gustar para parecer algo sexy”.

Cuando se mira desnudo en un espejo ve una persona que “ha superado los complejos y que se ha dado cuenta que lo natural es lo que mola”. Álvaro nos cuenta que “tengo unas varices en la pierna izquierda, que ya no disimulo porque me la suda”. Además, “siempre tuve complejos de mis pezones y se metían conmigo en el colegio porque, en aquel entonces, no tenía buen cuerpo“. Ahora se ha dado cuenta que llama la atención a los chicos, que les da morbo.

Para cuidar su cuerpo y alcanzar esta superación personal la clave está “en ir probando diferentes rutinas de dietas“. Asegura ser una persona “muy especialita con la comida y mi compañero de piso dice que soy de hocico fino”. Confiesa que le gusta cocinar y comer sano, sobre todo, bastante verduras y comida a la plancha”. Pero, a veces, “me entra la gula de azúcar y arraso con lo que veo”. A la hora de entrenar, a Álvaro le gusta ver vídeos de entrenamiento o seguir a personas influyentes en el mundo del deporte.

Fetiches, morbos y porno

Hablando de chicos, a nuestro invitado le gustan “los tíos altos y que tengan mucho paquete“. Además de darle mucho morbo “un traje“. Ya que dice que no es nada exigente con el físico, pero, con el tiempo, sí se ha vuelto “con el tamaño de la polla” porque “me gusta disfrutar y moverme, no ser un mueble, y así sé que voy a disfrutar con un tío dotado”.

Una fantasía sexual que ronda su cabeza es la de “montármelo con dos tíos, un gang bang, y yo en medio de ellos”. Aunque, nos confiesa, “lo de la doble penetración es un rollo, mejor uno y que la tenga bien grande”. Y, puestos a confesar, nos cuenta que “puedo llegar a correrme sin tocarme“.

Además de en el vestuario, a Álvaro le pone el sexo en “la cocina, en las sillas altas, así como en la playa o la ducha, ya que me da morbo el rollo agua“. Aunque el lugar más morboso donde ha tenido sexo han sido los baños de Chamartí, en Madrid, o en la terraza del gimnasio a plena luz del día.

A la hora de ligar prefiere el cara a cara, en un pub, ya que en las APP “soy muy borde porque es aburridísimo. A la hora de ver porno, se decanta por el hetero, ya que, el gay, “sino es una productora con tíos de verdad, que representan el rol que tienen en la vida real, no me excita”.

Por el momento, Álvaro tiene claro que no pagaría por sexo, pero, en lo que duda es en si recibiría dinero a cambio de un favor sexual. Lo que nos confiesa es que “últimamente me ofrecen dinero hasta por chuparme los pies, pero no lo he llegado a hacer”. Eso sí, “no descarto por morbo hacerlo alguna vez pero tendría que gustarme todo, el chico, la situación… Es como algo sucio y puede ser divertido“.

Mientras llega ese momento, nosotros seguimos disfrutando de las vistas que nos ofrece nuestro invitado de hoy y seguimos embobados mirando a Álvaro en el vestuario.

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