Todos queremos ser Allen King

El Acomodador vuelve a nuestro vestuario y lo hace con una nueva escena porno bajo el brazo, que ya se ha encargado de analizar al milímetro en una de sus ya famosas críticas de cine. En esta ocasión lo hace con una de las última producciones del actor porno español más internacional para la productora Lucas Entertainment. Un cuarteto con tres chulazos de gimnasio que nos hace desear por un momento que todos queremos ser Allen King.

Título: Sharing Allen King’s Hole.
Productora: lucasentertainment.com.
Dirección: Michael Lucas.
Duración: 33:31 minutos.
Actores: Allen King, Rico Marlon, Arad Winwin y Edji Da Silva.
Género: Bareback, orgía, gang bang.

Es uno de nuestros actores porno más internacionales y premiados del momento. Muchos se preguntarán ¿cuál es el secreto de Allen King para triunfar como lo está haciendo en la industria del porno? Y la respuesta es muy fácil o sencilla. Sólo hay que ver una de sus escenas para darse cuenta del potencial interpretativo que tiene este “pequeño” actor porno del País Vasco.

Lo de pequeño, evidentemente, va por su tamaño, uno de sus atractivos, no lo olvidemos, para ser una de las ‘Porn Star’ más deseadas por los consumidores de pornografía. Me refiero a esa apariencia adolescente o juvenil, aunque ya no lo sea, de la que no se desprende y que lo han convertido en uno de los pasivos de la industria al que no le importaría follarse medio mundo y el otro medio, también.

Este mes he visto una de las escenas de la película Sharing Allen King’s Hole o, lo que viene a ser lo mismo, Compartiendo el agujero de Allen King. Una producción de Lucas Entertainment, de la que Allen King es modelo exclusivo, en la que nuestro español más internacional del porno se ve las caras en una sala de gimnasio con tres maromos con los que no nos importaría encontrarnos en nuestro vestuario a diario.

Estamos, evidentemente, ante una producción porno clásica, de las grandes productoras del momento, Una orgía entre cuatro tíos, a pelo, o como se dice ahora, bareback, que comienza en una sala de musculación en la que Rico y Edji se ejercitan a las órdenes de Arad. Una escena que seguro que te suena de haberla vivido en tu gimnasio habitual, es decir, tres tíos entrenando sin camisetas y con una erección del quince a medida que avanza el entrenamiento. Todo muy real, eso sí.

Pero la cosa se pone interesante cuando Allen aparece en escena para hacer un masaje a Rico y, cómo no, la escena sube de temperatura hasta acabar en un cuarteto u orgía a cuatro de lo más morbosa y excitante. Si es que, viendo la secuencia, a todos queremos ser Allen King, rodeado de tres maromos impresionantes, cada uno en su estilo, a los que nos entregaríamos sin dudarlo como lo hace él.

Actor muy disciplinado

Pero seguro que no lo haríamos como él, al menos delante de la cámara, ya que el actor español logra trasmitir desde el principio a fin que está follando con tres tíos de ensueño y lo está gozando, aunque no lo esté sintiendo… o sí. Porque a disciplinado no le gana nadie a al King del porno español y debe ser un gusto para cualquier director encontrarse con un intérprete que se ponga en sus manos y acate, como aquel que dice, todas sus órdenes o indicaciones.

El actor español acepta con agrado e, incluso, placer, los golpes de sus compañeros de escena, ya sea con las manos o incluso con sus miembros viriles en la cara. No pone mala cara cuando lo escupen o le llegan a meter los dedos en la boca. Que si le hacen una doble penetración, Allen la recibe y disfruta como si le estuviesen metiendo simplemente un dedo por su culo.

Y si al final tiene que ser receptor de las corridas de sus compañeros, las recibe como si fuere agua bendita. Con los ojos bien abiertos y pidiendo más con la mirada. No como esos actores que lo hacen con desagrado y regalan a los espectadores malas caras y ojos cerrados, como diluyéndose de la escena con cada gota de semen. ¿Hay algo más corta punto? Pues eso con Allen King no pasa, convirtiendo el cine en una escena lo más real posible.

En lo que a técnica se refiere, la escena carece de banda sonora, ya que no la necesita. Nunca hay silencio en la misma con los jadeos de sus protagonistas y la costumbre del actor español de hablar en todo momento o interactuar con sus compañeros. Los planos se suceden entre los generales de localización y los primeros planos de detalles. Destacando la excelente fotografía que Mano Martínez hace en esta película.

Por todo ello, me ha parecido un buen trabajo. Una escena que transmite lo que persigue: mucho sexo y vicio entre sus cuatro protagonistas. Haciendo que el espectador sea partícipe de lo que en ella acontece y dejándonos esa sensación de que todos queremos ser Allen King, al menos, en este gimnasio tan morboso.

LO MEJOR: La interpretación de Allen King.
LO PEOR: Ese afán de algunos actores porno por usar actitudes violentas como símbolo de masculinidad o virilidad.
CURIOSIDAD: Allen King es modelo exclusivo de la productora Lucas Entertainment.

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