Pollas multiplicadas que se convierten en mosaicos

Joan-Manuel le debe a sus raíces, el haber crecido entre azulejos andaluces y vidrieras modernistas y catalanas, el hecho de que ahora podamos disfrutar con sus falodoscopios, que no son más que pollas multiplicadas que se convierten en mosaicos. Lleva cinco años con estas creaciones y nunca antes había visto nada igual y nosotros tampoco. Hoy os explicamos cómo Manuel Berlín da vida a sus caleidoscopios de órganos viriles.

Mi nombre es Joan-Manuel Espinosa, pero mi nombre artístico es Manuel Berlín ( mi segundo nombre y la calle donde nací en Barcelona). Tengo 52 años, trabajo de recepcionista en un hotel en Granada, dónde hace un año pedí el traslado para estar en la ciudad de mis abuelos. He dejado la estresante ciudad de Barcelona para vivir en un pueblecito cerca de Granada. Entre mis aficiones, como habéis podido intuir, se encuentra la fotografía que practico desde que tengo 11 años. Era analógico hasta que la tecnología me hizo adaptarme a lo digital, aunque sigo haciendo fotografía analógica y aun conservo mi laboratorio en blanco y negro. Me gusta escribir y tengo algunas novelas en el tintero. Además, me encanta hacer de guía y enseñar ya sea mi ciudad natal como mi ciudad actual.

Para el que aún no lo sepa, “un falodoscopio es un caleidoscopio realizado con pollas, falos, penes, rabos…, aunque algunos han visto mandalas y otros azulejos árabes o modernistas”.
Su primer falodoscopio, nos explica, “apareció por casualidad, como ocurre con casi todo. Me encanta hacer fotografías, desnudo de hombres sobretodo, y una vez editando una foto con Photoshop, por aburrimiento, corté, pegué y volví a cortar …y acabó en algo que me pareció original, diferente y divertido visualmente, porque has de fijarte bien para darte cuenta que ese ‘azulejo’ es una polla multiplicada”.

Hace cinco años que Joan-Manuel hace falodoscopios y “no había visto nunca nada parecido“. Aunque, explica, “no sé si había alguien que lo estaba haciendo antes, una idea puede surgir y estar en la mente de otro, yo he visto más tarde algunos similares pero no iguales”.

Pero, ¿qué necesita una polla para formar parte de ese universo artístico? “Pues ser una polla”, contesta, “que su dueño se deje fotografiar o, en su defecto, que me mande una foto de su “joya de la familia“. Si la foto es clara, tiene algo diferente, hace el falodoscopio más interesante”.

El proceso, nos cuenta, es muy sencillo, “cortar y pegar, como un puzzle, ver en que forma puedo cortar la fotografía hecha, darle tantos “copy/paste” que me apetezcan hasta que me resulte una bonita imagen“. Lo que le ayuda a crear estos “auténticos mosaicos” es el hecho de ser un “andalán” o catalán con raíces andaluzas. Ya que ayuda el haber crecido “entre azulejos, vidrieras modernistas y con la Alhambra de referente. Siempre pienso que podrían ser buenos azulejos para un baño”.

Para poder dar forma a estas creaciones, Manuel Berlín ya colecciona “6.000 pollas de todas nacionalidades, colores, medidas y formas”. Pero ese archivo sigue creciendo ya que “cada día tengo como mínimo varios mensajes directos en Instagram con una polla y un me gustaría que me hicieses un falodoscopio“.

Manuel recuerda cuando expuso sus falodoscopios en Barcelona, en el local Black Hole, y sus creaciones eran mayoritariamente de todos sus amigos. El día de la inauguración, “los modelos preguntaban cuál era la suya, ya que es difícil reconocer una polla cuando está multiplicada y convertida en un falodoscopio”. Como curiosidad, apunta, cuenta con “falodoscopios de un ilustrador famoso, de un actor porno o de amigos míos heteros”.

Con unas obras tan atrevidas, su relación con la censura no es muy buena. Joan-Manuel confiesa que “no entenderé jamás a los censuradores, ya que, si no te gusta algo, aparta la mirada y ya está. En el Vaticano hay pinturas de hombres desnudos, el arte no se puede censurar, el arte ha de provocarte algo, sea bueno o malo, pero no debes prohibir algo que a ti no te gusta”. En su caso, se queja, como fotógrafo de desnudos, “no puedo mostrar mi trabajo en Instagram como quisiera o en otras redes sociales”.

Tras ver cómo le censuraban su anterior perfil, con más de 500 falodoscopios publicados, Manuel Berlín ha vivido una nueva censura en Instagram al perder su nueva cuenta, a pesar de ser un perfil privado. Y es que, confiesa, “depende cómo esté confeccionado el falodoscopio, en menos de una hora estoy censurado”.

Como artista, lo primero en que se fija de una polla es “la diferencia, me atrae su forma, su color, su entorno“… Aunque, añade, “me gustan todas”. Y como hombre “también me gustan todas”, aunque, “soy más de huevos y me gustan unos grandes con los que poder jugar”.

Manuel reconoce que el tamaño es importante “porque comemos con la vista y la falocracia da importancia al pollón“. Pero, “mientras te lo pases bien en el sexo, una polla ha de servir para dar placer y recibirlo, sea como sea”, confiesa.

Un personaje que le gustaría que inspirase su obra… “un obrero de la construcción me daría más morbo para jugar con él y su polla…. para crear un falodoscopio, claro”. Y si tuviera que hacer uno inspirado en nuestro vestuario lo haría con “cualquiera de esos chulazos que tenéis”. Pero, nos sorprende, “me he atrevido a hacerlo con vuestro logo”.

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