Objetivo: extender la práctica del Shibari-Kinbaku

Se llaman Ángel y Enric, funcionario e historiador de Valencia, que se confiesan practicantes de Shibari (ambos atadores) en su tiempo de ocio, desde hace más de cuatro años. Acaban de celebrar su matrimonio y, a través de su estudio Tenshi Senshi, se proponen dar a conocer y extender la práctica del Shibari /Kinbaku.

Qué es el Shibari/Kinbaku

Sin pretender dar una definición exacta pero sí comprensible, el “Shibari es el arte de atar, del trato y manejo de la cuerda de fibras naturales bajo unos parámetros y una estética establecidos según la tradición japonesa”. El Kinbaku, por su parte, “es la aplicación de esa técnica al erotismo, la comunicación entre la persona que ata y la que es atada, la transmisión de sensaciones y sentimientos. El atador se entrega al bienestar del atado, juega con su estado de ánimo transmitiéndole distintas sensaciones por medio de la cuerda”.

En una ocasión, nos cuentan Ángel y Enric, “leímos en un artículo sobre shibari que decía que ‘el roce de la cuerda es una caricia, la presión de la atadura es un abrazo’. Una frase que explica bien que el objetivo no es tanto la inmobilización, sino más bien la forma de atar y de transmitir”.

Si queremos profundizar más, encontramos el aibunawa o el semenawa, “la aplicación de la cuerda en juegos que implican mayor intensidad, resistencia, incomodidad, impotencia e incluso dolor, y que se acercarían más a lo que en occidente conocemos como BDSM, pero siempre con la visión refinada de la cultura japonesa”.

De dónde viene su interés por esta práctica

“Nosotros venimos del bondage y el cuero, del mundo fetiche, una forma de jugar con rapidez y eficacia con el objetivo de inmobilizar sin apenas importar cómo”, comentan. Pero “tropezamos con fotos de maestros de shibari japoneses y nos llamó la atención su posible aplicación en nuestros juegos”.

Por ello, prosiguen, “conocimos un espacio en Valencia donde por aquel entonces, hace ya unos cinco años, realizaban talleres de shibari, y poco a poco nos fueron embriagando sus aplicaciones estéticas y de comunicación. Después contactamos y nos formamos en talleres realizados en Granada, Madrid, y , sobre todo, en Barcelona”.

Ángel y Enric tienen dos perfiles en Instagram. “Nuestro perfil oficial es @tenshi.senshi, y nuestra web tenshisenshi.com, donde presentamos la visión más estética y purista de este arte. El perfil @amobondage1974 presenta una visión más práctica (y gay erótica) desde una visión más occidental”.

Su expansión por España y el público gay

En cuanto al shibari/kinbaku/semenawa, en España “vamos varios pasos por detrás. La imagen occidental de dar por hecho que el erotismo con cuerdas es sinónimo al SM está muy enraizada en España y cierra las puertas a los otros universos que ofrece este arte”. A parte de escuelas como la de Copenhage, “hay dojos y grupos de altísima calidad en París, Londres, Sindey, Buenos Aires o San Petersburgo, Seatle, Toronto… Incluso la mediterránea Roma, nos llevan mucha ventaja. En España tenemos buenos atadores también, muy buenos, y algunos magníficos grupos, escuelas o maestros, (Barcelona es la plaza donde desde más tiempo y con mayor visibilidad se practica el shibari; también en Madrid, Gijón, Granada…), pero no hay un movimiento compacto ni individual que tome una visibilidad internacional considerable”.

Este es un mundo “eminentemente heterosexual, incluso hay una minoría lésbica con más peso que los gay”. Esto ocurre a nivel mundial. Por eso “nuestro lema ‘extraoficial’ es el de Chicos que atan chicos”. Hoy día, con las redes sociales, es fácil hacerse una idea de los hombres que atan hombres en todo el mundo, y en “Instagram sólo hemos encontrado a una treintena realmente entregados al shibari. Además, el hecho de que seamos dos atadores gays es francamente una excepción”.

El papel de la sumisión y el público

Puede haberla, pero no tiene porqué ser así. “En el shibari/kinbaku hablamos de una relación entre atador/a y atado/a con igualdad de roles, donde el atador está en constante comunicación con el atado y asume una alta responsabilidad. Solo en la aplicación de la técnica del shibari en el semenawa podemos acercarnos a lo que sería una relación entre amo-sumiso”.

Para nada, “el kinbaku (como el semenawa) son prácticas muy íntimas”. La realización de performances en público “sólo sirve para dar a conocer el shibari como arte y estética. Las suspensiones y las figuras apenas se llevan a cabo en la intimidad. Pero para su difusión, por ejemplo, realizamos también shibari fotográfico, a veces con la colaboración de diversos fotógrafos. Cuando podemos, nos gusta también la práctica de shibari en la Naturaleza o, por ejemplo, en ‘abandonados'”.

Sensaciones y sentimientos que se pueden transmitir

“Esto es largo de responder”, nos aseguran. Uno de “los sentimientos comunes a los que hemos atado por primera vez es la sensación de relax, el abandono y la confianza con el atador”. El atador, además, “mediante la tensión de la cuerda comunica su presencia al atado, por medio de esta tensión mayor o menor, su manejo más veloz o más lento, la búsqueda del roce por zonas erógenas o la falta de ellas, las caricias o la presión de la cuerda sobre el cuerpo, mayor o menor, provocan una sucesión de sensaciones, sentimientos y estados de ánimo. Oleadas de relajación en contraposición con resacas de estrés, desde la excitación a la ansiedad, la armonía, la tensión o la incertidumbre”.

Qué papel juega el sexo

El shibari, el kinbaku, el semenawa, el aibonawa…   todo ha nacido aplicando el arte samurai del hojojutsu al erotismo y al sexo. La falta de ello resulta anacrónico. “Si bien, es cierto que se puede realizar un shibari puramente estético donde el erotismo y el sexo pueden estar ausentes… Por ejemplo, cuando realizamos performances, sesiones fotográficas… o cuando atamos mujeres (risas)”.

Por supuesto, “lo más conveniente es su práctica desnudo, ya que toda arruga en la ropa es una sobrepresión sobre el cuerpo que desnudo no existe. También el atado percibe mejor la comunicación que el atador le trasmite”. Si bien es verdad que, añaden Ángel y Enric, “vestidos se puede añadir juegos de vergüenza, humillación y exposición, al jugar tanto con la cuerda como con la ropa en una sesión pública”.

Actividades o eventos de Tenshi Senshi

“Somos muy humildes en esto”, nos confiesan, pero “realizamos talleres de shibari y proporcionamos cuerdas. Pero nuestro objetivo real es el nacimiento de un grupo de amigos unidos por el interés de la cuerda para pasarlo bien y, a la vez, promocionar este arte en Valencia donde es bastante escaso y oculto, especialmente en el mundo gay, en el que más bien es desconocido”.

Otras actividades que se realizan, como alguna performance, “es más por pasarlo bien que por obtener beneficio alguno y, hasta ahora, cuando nos lo ofrecen. También tenemos en mente preparar  alguna exposición fotográfica sobre nuestro trabajo y así, de esta forma, dar mayor visibilidad”.

Puede ser una práctica cara

“Es como todo, depende de lo entregado que estés a una práctica”. Y es que “un juego de cuerdas de cáñamo puede salir barato, pero encontrar yute es más complicado y, si además queremos calidad, se complica más”. Además, “si atas mucho, las cuerdas se resienten y las tienes que cambiar con más frecuencia. También debes cuidar las cuerdas a la hora de guardarlas, transportarlas y usarlas para que mantengan su torsión y su tensión, por lo que precisan de un mantenimiento (aceites, ceras…). Finalmente, tienes que habilitar puntos de suspensión seguros (aros, cañas de bambú…)”.

Los sitios más originales para su práctica

Ángel y Enric, de Tenshi Senshi, afirman que “somos bastante comedidos a la hora de hacer exteriores, es una deuda pendiente. Como te he comentado antes, los lugares abandonados (fábricas, estaciones…) son espacios muy excitantes para la práctica, como lo son los espacios naturales (bosques, lagos…). Pero fue una experiencia genial, por ejemplo, hacer una performance en nuestra propia boda delante de invitados y familiares. ¿acaso una boda no es una atadura? (risas)”.

Personaje famoso al que someter al Shibari/kinbaku

“A Donald Trump, por supuesto, pero aplicaríamos la técnica de semenawa sin compasión (risas)”. Más que atar a alguien en especial, “nos gustaría trabajar con algunos atadores en algún trabajo conjunto, seguir aprendiendo de ellos. Afortunadamente, hemos trabajado con modelos magníficos, pero quizá por su trayectoria de artista-gimnasta-acróbata, y por supuesto por su precioso cuerpo, nos encantaría atar a Oleg Tatarynov (Thew Hole, Cirque du Soleil…).

Una sesión para el vestuario

“Nos encantaría hacer una práctica conjunta, llenar el suelo y el techo de personas atadas entre sí con ropa deportiva. Sería un arduo trabajo muy estético. Es algo que ya se ha hecho con otra estética y dar ese toque gay-deportivo personal estaría muy bien. Eso sí, hay que evitar las duchas, por mucho morbo que nos dé… las cuerdas de fibras naturales no deben mojarse (risas)”.

Un último apunte

Ángel y Enric quieren cerrar la entrevista recordando “que seguimos buscando modelos masculinos de shibari, chicos que quieran experimentar las cuerdas y modelos para shibari fotográfico. También nos gustaría realizar colaboraciones con fotógrafos interesados. Podéis ver nuestro trabajo y poneros en contacto con nosotros a través de Instagram o nuestra web. Ah!.. y recordad que la seguridad es lo más importante en el shibari, así que… no intentéis hacerlo por vuestra cuenta sin la supervisión de un profesional. Y finalmente, recordar que esta es una práctica consensuada… En el shibari, como en tantos ámbitos, NO es NO”.

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