Hombre lobo entre Cartagena y Madrid

Nuestro chico del vestuario de hoy es todo un hombre de pelo en pecho y con las garras afiladas por si caza algo entre las duchas. Se llama Alejandro, tiene 35 años y se presenta como un hombre lobo entre Cartagena y Madrid. Amante del sol, el calor, la playa y el nudismo, siente especial debilidad por los hombres peludos y que aúllan en la oscuridad de la noche.

Y es que Alejandro confiesa que “cada día aumenta más el porcentaje de hombre lobo que hay dentro de él”, aunque “no podría decir que soy al cien por cien, ya que nadie lo es”. Pero lo suyo no es sólo apariencia, algo de vello corporal, ya que confiesa que “me gusta salir de caza, jugar al ‘pilla-pilla, esconderme y que me encuentren, pero sobre todo mantener la apariencia de lobo”. 

Por ello, cuando entra en un vestuario, lo primero que hace es “mirar, luego mirar y después vuelvo a mirar, jejeje”. Una vez que ha hecho la ronda, “ya sé donde tengo que ir, soy un lobo, es mi modus operandi“.

Si hay un olor que despierte especialmente el lobo que lleva dentro ese es sin dudad el de “los sobacos“. Aunque confiesa que “no todos tienen ese olor”, pero cuando lo encuentra, “date por perdido, despierta la fiera y se convierte en mi objetivo de caza“.

Pero, ¿qué tienen tan especial los hombres con barba? ¿Por qué se confiesa un pogonófilo empedernido? “Uufff, es mi fetiche principal, puedes tener mejor o peor cuerpo, más o menos vello, pero ten barba y me tendrás sacando los dientes por ti”. 

Marcado por su infancia

Todo esta afición viene de su infancia, incluido el morbo por los vestuarios. Y es que, de pequeño, “mi padre me llevaba a los partidos de fútbol con sus amigos”. Todos ellos, nos cuenta, “eran barbudos, en los 80, y desde entonces hasta hoy”.

Además de las barbas, Álex tiene otras filias, “más que fobias“, puntualiza. Sin duda, añade, “besar, aunque depende del tío, pero besar bien es difícil, he llegado a sentir una corriente eléctrica con un beso…”.

Pero, ¿hay pelo en todos los rincones de tu cuerpo? “¡¡En todos!! Hace mucho me lo quitaba, ahora pienso ¡¡Cuanto tiempo perdido!!”. Y a la pregunta de que si se enamoraría de algún tío que no fuera un lobo velludo, Alejandro confiesa que lo ha hecho. Pero, “tiene que tener barba y entender que miraré a los peludos. 

Cuando se mira desnudo delante de un espejo, “siempre me ha gustado mi cuerpo, tal vez no tenga el mejor, pero lo miro y me gusta. Y es que “cada uno tiene algo que lo hace único, especial y el mío no es menos, tengo ese algo…”.

Pero si tuviera que quedarse con una parte de su cuerpo, no lo tiene muy claro, ya que “eso va por gustos”. Pero, especialmente, “los labios y mis ojos verdes, que es lo que más me ha piropeado vestido”. Y a la hora de quedarse con un complejo, sí lo tiene claro, “los pies, pero no sólo los míos, todos”.

Si tuviera que resaltar una medida de tu cuerpo, nos cuenta que de pie usa un 44, mide 1,88… y, “aunque dicen que eso no tiene nada que ver, debo ser la excepción que tiene toda regla”.

Esos casi dos metros de cuerpo están decorados con 18 tatuajes, “la gran mayoría con significado sentimental, algunos sexual y otros por moda o gusto”. Tiene un par de lobos, “mi marca”, y si tuviera que resaltar alguno, “el de mi pecho, Blessed, algo que siempre me decía una persona que ya no está”.

Su momento más morboso en el vestuario

Para recordar la situación más morbosa que has vivido en un vestuario viaja de nuevo a su infancia. Ya “he comentado antes que de pequeño mi padre me llevaba a los partidos de fútbol, luego venían los vestuarios, ese olor a tío, cuerpos peludos, yo tan niño…Alguno bromeaba conmigo y mi cabeza quedaba a la altura perfecta…Uufff han caído muchas con ese recuerdo, jejeje”.

Ya de adulto, en el gym, “las duchas tenían su puerta y la separación eran cristales al ácido. La persona que había al lado dio dos golpes de chancla en el suelo, intrigado hice lo mismo, lo siguiente fue su enorme rabo moreno restregándose contra el cristal. Estuvo un buen rato hasta correrse. Mi novio me esperaba fuera, así que no podía hacer nada, pero luego lo reconocí por las chanclas…un chulazo hetero”. 

A la pregunta de si tiene una fantasía por cumplir en un vestuario, este hombre lobo entre Cartagena y Madrid responde sin pelos en la lengua que “una orgía”. Es “lo que tiene ser un pornoadicto, jejeje… Incluso hice mis pinitos…pero eso lo dejaremos para otra entrevista.

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